21/08/08
El Libro Actual de Argentina

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14/04/08
CD Experiencias de FHFigueroa
Caratulas de C.D. de Experiencias de Francisco Hector Figueroa


C.D. Multimedia formato MP3- Poesias Habladas
A mi Amigo Carlos Taborda

Aquellos dias Contigo

Ausencia

Cancion de Amor

Nuestros Soldados

Celos MP3 de Francisco H. Figueroa

Fantasias

Cien Noches

Burbujas de Ilusion

Hilos Cañas y Papel

Vieja Pared

Vuela Gaviota

Los dos junto a Dios

Pense que Yo Podia

Torbellino

Hermosa Flor

La Noche

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09/04/08
Experiencias de Francisco Figueroa
Memorias de vida de Don Francisco
Resumen Obras de Francisco Héctor Figueroa (salir)
Prologo
Narra su historia
Exploración al Famatina
Segundo viaje
Viajera Estelar
Estadía en el centro de la tierra
El maestro
Justicia
Los amores de Francisco
La creación
Advenimiento del hombre
Sosiego del caminante
Amor Verdadero
Sr. Debido
Sueños amor y Fantasías
Prologo Resumen
Se puede decir que comienza, mostrando a una persona de sexo masculino, mediana estatura cabello cano, aproximadamente de unos setenta y cinco años.
Ineludiblemente sus días están contados. El lo sabe, sus manos temblorosas, el peso de los años ha producido un deterioro en su físico, pero su mente está lúcida. El cansancio lo lleva a dormitarse. Vertiginosamente su mente retrocede, para llegar a la etapa inicial de su vida, la que Él, recuerda. Es como si a partir de ese momento hubiese comenzado realmente su existencia, un pequeño niño de tan solo cuatro años. Jugando con una carretilla de juguete, cargándola con cascotes de ladrillos, era su casa que le estaba agrandando uno de los dormitorios. Esta es una imagen que está impresa en su memoria, no sabe porque, pero retrocediendo en la historia de este niño.
El nace en un pueblito llamado José de la QUINTANA, EN LA PROVINCIA DE Córdoba. Corría el año 1932, nueve hermanos, de hecho y en esos tiempos la parte económica bastante mala. Su pobre madre trabajaba despachando carne, todo esto llega por dichos de los parientes.- El caso es que su Tía abuela casada sin hijos, lo lleva a la capital de Córdoba a la edad de un año y ocho meses, para criarlo como si fuera un hijo propio, lo que fue verdadero. Y a pesar de que su situación económica no era de lo mejor, se las arregló para mandarlo a la escuela, y educarlo.
Por la mente del anciano va desfilando cada uno de los acontecimientos pasados, que de una manera u otra más adelante lo llevaron al desasosiego.
En esos momentos no le dijeron, esta es tu mamá, dos ocasiones tuvo de verla, sin saber que era su madre, le dijeron esa es la Matilde, parecía que ella percibía su temprana partida.
Él no recuerda las fechas, una ves viene su madre, a casa de su tía abuela, que ahora también es la casa de él, parece que Ella está enferma, la Tía la acompaña al hospital. En esos años los niños no integraban las conversaciones de los mayores, así que mal podía enterarse de los pormenores de esa situación. – Pasa el tiempo la madre vuelve nuevamente a casa de la Tía, era tiempo de carnavales, de corsos, trae consigo al hermano menor de apenas cuatro meses. Este pasaje quedó impreso, por una anécdota, venían de vuelta del corso, la madre, la Tía abuela, y una chiquilla prima “la chicha” las mujeres hablando y los chicos jugando con el papel picado recogido en el corso, que traían en bolsitas de papel, abrí la boca le dice la chicha, mira que tenis allí, el la abre y ella le llena la boca de papel picado, que lo hace toser hasta el cansancio.
Poco tiempo después su madre muere, se lleva un niño, en su vientre, pero el no lo sabe, nadie le dijo nada de ese acontecimiento, tan ligado a él, aflora la verdad un noche que su padre va a casa de su Tía, con intenciones de llevarse a su hijo, la contestación fue, Ud. No tiene nada que hacer aquí, La Matilde me dio al chico que no se lo entregara a nadie, buenas noches. Después de estas acciones vienen los comentarios entre los parientes, y se filtra la información.
Y el mundo sigue andando.
El Autor
La Familia Argentina
Francisco H. Figueroa
Principio Narra su historia Don Francisco
Esposa
Hija y Bisnieto
Hijo y Nieto
Capitulo I
En el trayecto de mi vida, tuve malos y buenos tiempos, pero casi siempre me acompaño la suerte. Pero no van a pensar que la suerte fue el signo monetario, no, la suerte estuvo sentada a mi lado de la siguiente forma. Como queriéndome compensar por la perdida de mi madre, y la separación de mis hermanos, me delego a esa Tía abuela que fue de fierro, recta, justa, Honesta, disciplinada. Bebí en el cántaro de su sabiduría. De la mano de ella crecí, pero aun así. Fue como estar desarraigado, no mamar de mi propia raíz, no para mi Tía abuela, pero si para los demás, los que pululaban cerca.
Yo, no entendí el significado de la propiedad de una madre, para con su hijo. Mi pobre madre, me abandona en los brazos de esa Tía abuela, posiblemente busca para mi un mejor futuro. Con una mano me dio y con la otra me quito. El sabor de estar a cobijo con ella, verla reír, o llorar, recordar su cara, sus caricias, o estar en su último adiós.
Así, arranca mi existencia en esta vida. Estaba viviendo yo, con esos Tíos, recuerdo que una noche cenando solos con mi tío. Pues mi tía se había ido al casamiento de un pariente. El viejo tío tomaba la sopa, aspirándola de una manera estruendosa, se ahoga con un hueso que había en ella. Ahogado el me indicaba que yo le pegara en el cuello, lo que yo hacia, pero fue un milagro que el hueso saliera de su garganta. Pues yo con mi corta edad no tenia la suficiente fuerza. Otra vez mi tía había ido a entregar trabajos de costuras, que ella cosía para policías y militares como costurera de esas reparticiones. Mi tío y Yo solos, mientras el leía el diario yo jugaba, haciendo travesuras inventando cosas. Mientras el viejo estaba entretenido con el diario, yo, sacaba azúcar, yerba, huevos, los mezclaba con tierra en un tarro. Para cocinarlos después, gaste una caja de fósforos, cuando regreso mi tía, allí vino el problema con el viejo por no cuidarme. Pero él, me defendía de la paliza, cuantas vivencias pasaron dejando distintos sabores. Cerca de mi casa, la casa de mis tíos. Inauguran una nueva escuela, yo ya tengo siete años, ingreso a primer grado, mucho no recuerdo de esa historia. Paso un año sin penas ni gloria, pasé al grado siguiente para el próximo año. Pero en ese ínterin, la Tía consigue una beca para niños huérfanos, de escasos recursos. Era un HOGAR ESCUELA, donde se albergaban sesenta internos, de distintas edades. Yo tenia entonces ocho años era de los mas pequeños, me acuerdo eran tres dormitorios, celeste, verde, azul, separados por edad. Teníamos toda la atención, todavía recuerdo los nombres de las celadoras, la Sta. Cheche, la mucama, la cocinera, que era una morena Afro americana. El maestro de arte, Glorioso, todavía se encuentra el busto de Sarmiento esculpido por el, en Villa Gral. Mitre (Córdoba). Me inspiro en el arte, el maestro de música y baile, un italiano el maestro Barraco, debutamos en el teatro, entonces el Rivera Indarte. En ese hogar escuela aprendí a convivir con las buenas costumbres. Tuve una anécdota que fue casi dolorosa, los fines de semana lo pasaba en casa de los tíos. Para eso tomaba el colectivo, en la puerta del hogar. Tenia que bajar frente a un destacamento de la policía que estaba a una cuadra de la casa de los tíos. No se porque causa ellos no estaban allí, lo que paso no lo sé, el colectivo arranco y Yo me caí al pavimento. En el que estuve desmayado un buen rato, me socorrieron los policías, y les avisaron a mis tíos. Me llevaron al médico policial, pero no tenia mayores problemas. Pero si me acuerdo es que al cruzar la plaza de la ciudad acompañado por la tía, yo le pregunté. Si papá estaba enterado de lo que me había pasado, ella me contesta tu papá estuvo con vos no te acuerdas, yo había estado totalmente noqueado.
Tres veranos seguidos lo pase en las famosas colonias de vacaciones. Pampa de Achala en las sierras grandes, santa Catalina, Villa Gral. Mitre, Jesús María (córdoba). Como recuerdos de días inolvidables para mi niñez. Parecía que lo tenia todo pero en realidad no tenia nada. Se da cuenta uno, al pasar el tiempo que a ese niño, no se le puede tapar la falta de los cimientos carnales. Que con el tiempo va a sentir la necesidad de llenar ese agujero del alma, o va a vivir para siempre con esa angustia. No haber podido estar con su madre, cuando pudo estar, no tener hermanos a quien recurrir, no tener familia en quien apoyarse. Es como una amarga experiencia de vida, es como si fuera un paria, dulce o amarga pero es la verdad.
Con el correr del tiempo fui dándome cuenta, de la triste realidad de mi vida. Tropezón tras, tropezón, primero la escuela mi conducta regular en ella, por no observar las reglas impuestas. Que para mi eran deprimentes, aunque mis notas eran bastante buenas, me gustaba la pintura, la música, la lectura y escritura, todo sin mayores dificultades.
Pero acontece que el viejo Tío, se enferma tan mal, y tan rápido que fallece. doce años tenia Yo, todavía no me daba cuenta de la perdida, que truncó el camino futuro para convertirlo en otro. Debía Yo trabajar ayudar a mi tía que ahora esta sola sin su esposo, deje la escuela para comenzar un trabajo en un taller de Motocicletas, como aprendiz de mecánico.
Así fui pasando de trabajo en trabajo. Estuve en una industria privada que fabricaba los magnetos para los aviones DLL. Allí tuve uno de los mejores maestros el Ing. Orlando Próspero. El me orientó a la electrónica, pero termina con el contrato y me quedo sin trabajo. Fui cerrajero, dependiente de una casa que vendía regalos, debía seguir trabajando, tengo una obligación para con Tía. Yo, era un individuo que era ávido de saber, quería aprender todo lo no sabia, recuerdo que me anoté, en unos cupones para entrar en la Fabrica Militar de Aviones. No me llamaban así que me olvide de eso, tiempo después estaba trabajando como cadete de reparto en un comercio, llego a mi casa un correo de la Fábrica de Aviones. Que me presentara a una entrevista. No se olviden que Yo, solamente tenía quince años, así que me presente a la revisación médica y me tomaron.
Un día diez de julio, el día mas frio del año, todo congelado, colgado de un colectivo llegue a la Fabrica. Estudiaba y trabajaba. Estuve en el lanzamiento del (Pulque Uno), el primer avión a reacción de la Argentina. Avión de una plaza fuselaje de madera. Parecía que Yo había nacido predestinado a chocar con alguna gente por mi carácter frontal. No me gustaba que me gritasen, no me gustaban los mandones, fue así que me enfrente con un alférez, que nos daba instrucción. Esto y otros hicieron que abandonara esos estudios. En los que estuve tres años, en donde aprendí materias interesantes, que me ayudaron al desenvolvimiento, en otras aéreas del trabajo permanente que realicé durante mi vida. Y así se iba a ir desgranando mi andar año a año. Había buscado como medio de vida, la reparación en el rubro de la electrónica. Estábamos en esos años en el nacimiento, construyendo la radio galena, con un cristal de oxido de plomo. Llegue a fabricarlo Yo mismo echándole azufre a una porción de plomo derretido. Era todo una aventura, en mi barrio no había radios, construí una radio de cinco válvulas onda corta y larga. En el año de mi nacimiento muere don Tomás Alba Edison, el precursor de esta onda expansiva de ciencia moderna, en la que estoy inmerso, o sea que esto estaba, recién aflorando al mundo. En algún libro que llego a mis manos me entero, que en Rusia se esta diseñando una máquina electrónica, con la idea de que se la utilice para descifrar códigos. En otros idiomas, o sea un traductor, en ese momento algo insólito. Todavía conservo ese libro que me llevó mucho tiempo pensando en la forma del descifrado, así parecía irreal pero con el tiempo esto fue verdadero.
Mi existencia, en permanencia de esta vida, necesitaba tener un porque, para que fuera acorde con mis ilusiones. Apoyar mis sentimientos, desmembrar mis pensamientos para poder entenderlos. Pues hasta allí todo era una nube de humo, que no deja ver con claridad mi realidad, por un lado Yo, era un huérfano desposeído de toda raíz. Pero los que estaban cerca de mi decían que era un chico inteligente, eso me deprimía porque no entendía, que siendo Yo como ellos dicen, no este en un lugar mejor, creo que fue una adulonería maliciosa de fondo perverso.
Todo fue pasando en el tiempo, mis amistades, las chicas, los bailes, hasta que llegan los veinte años. Hay que cumplir con el servicio obligatorio de la conscripción, un año dedicado a la disciplina y al orden. Para entonces Yo, ya había aprendido que debía ser disciplinado y obediente, que debía utilizar mi inteligencia, para menguar los sinsabores que llevan estas practicas.
Mi oficio figuraba como armador de receptores de radio y electromecánico. Todos o casi todos querían que les armara una radio. Por turno les fui armando a cada uno su receptor, y así me gane licencias y descansos, librándome de las duras órdenes cerradas, que practicaban los demás soldados, de cualquier manera estuve un año bajo las ordenes y la disciplina.
Cuando cumplí con la obligación me di cuenta que al hombre, al hombre Argentino le hace falta este tipo de disciplina. Porque en ella aprende a respetar y valorar la libertad, las reglas de convivencia. El orden y la disciplina que son los principales condimentos para edificar una Nación Libre Justa y Soberana.
Yo divago en mis propios pensamientos. Sigue pasando el tiempo en el que tengo algunos tropiezos, propios de mi juventud, de mis pocos conocimientos, pero lo supero todo en esos momentos.- Amistades poco recomendables, lo que fui superando, para entonces tenia mi propio taller en el que realizaba trabajos de electrónica.
Mis Amores; mi esposa, mis hijos, los nietos, los bisnietos, y mis obras
Resumen
He llegado a mis veinticuatro años, la Tía abuela que me crió, necesita descanso, entonces decido unirme a quien hoy es mi esposa. Nos casamos, tengo Yo mi casa propia, habían pasado casi seis años, no teníamos hijos, faltaba algo para completar.
No teníamos visión de futuro, el camino era incierto, la adopción no era el mejor camino, después de algunos tropiezos con los dos primeros embarazos, llega la nena. Ella trae la luz a mis ojos, ella es mi sol, sin ella no hubiera llegado, pero cuidado no me olvido del próximo, el varón el que continuará con el apellido, hasta allí mi existencia estaba colmado de felicidad.
Mi nena llena de felicidad la vida de mi Tía abuela. Sus últimos años de vida los pasa mimando a lanietita, la consiente en todo, pero repentinamente, la atrapa la muerte para un fin de años nos abandona.
Mis propios pensamientos se enmarañan con los recuerdo. De horas vividas con ilusión, pasión por lo que hacia, otras con la desilusión propia del fracaso. Pero en realidad naci con suerte junto a mi siempre estuvo, ese duende que me guiaba. El estuvo para salvarme de situaciones difíciles, me salvo de ahogarme al no saber nadar en un río crecido, me salvo de la muerte segura cuando quede atrapado por la corriente eléctrica. También me indico como descubrir fallas en aparatos nunca vistos por mí, viene en mi ayuda cuando lo necesito por causas justas, pone a mi alcance lo que deseo con cordura.
Siempre he creído en mi propia capacidad. Más que en mis conocimientos, siempre he tenido fe en mi duende, tengo una historia sobre eso y es la siguiente: un documento escrito por Cesar A. Pérez, en el que pondera mis habilidades, para mi, un poco exageradas por cierto,
Mis hijos crecen, el tiempo corre y se desgranan en años. Los estudios primarios, los secundarios, para entonces me dedico a la construcción, rubro electricidad de obras. Creo una empresa en compañía de mi hermano, poco tiempo después nos fundimos, por falta de experiencia en los negocios.
Otra vez al piso, a comenzar de nuevo. Trabajo para una empresa como capataz y logro enderezar el nivel económico. Como para vivir, ejecuto distintos trabajos para sobrevivir, inventando aparatos, y máquinas, en una acción desesperada por avanzar y ser un ganador. Pero les digo, que muy difícil lograr los objetivos sin armas ni herramientas propias, nadie da nada por nada.
Los sueños no tienen edad, los sueños siempre están presentes. Que seria de nosotros si no tuviéramos sueños, locas quimeras, ellas ayudan a mantenerse a flote en la vida. Siempre tuve fe en mi, en mi capacidad no en mi saber, pues nunca supe lo suficiente, la ignorancia me llevaba a aprender lo que no entendía. No se si estos conceptos y estos ejemplos puedan servir a futuro, ya que la tecnología avanza a pasos agigantados. Creo que el hombre cada ves es mas pequeño, en el espectro humano, va a llegar el tiempo, que el hombre sin calculadoras, sin computadoras va a ser un ser inofensivo y nulo totalmente.
En el intento por saber sobre la metalurgia de los metales preciosos, el oro, es que realizo un viaje a los cerros del Famatina,
Que en párrafo seguido les contare:
Exploración al Famatina Resumen
El cordón montañoso llamado el Famatina, ubicado en la Provincia de La Rioja República Argentina, conocido por su riqueza en minerales, existe todavía las instalaciones ya en desuso, de la explotación de las minas de oro, como lo fue La Mejicana, actualmente personas del lugar se dedican a lavar oro en las laderas que dan a Chilecito, y El Famatina.
Evidente es, que los buscadores de oro, con gran trabajo y sacrificio lavan unos pocos gramos de metal, que los terminan entregando por un mísero precio en Chilecito, pero de cualquier manera es una manera de conseguir el sustento de cada día.
Esta historia se basa en un hecho real, el que es inducido por diferentes causas. La primera el espíritu aventurero, la necesidad económica, y la necesidad de aprender, algo nuevo.
Soy un individuo que tengo conocimientos en diversas ramas, además un tipo curioso en todo lo que se refiere metalurgia, tratamiento de metales, algo de física y algo de química, he recorrido fábricas, he estado en los más insospechados talleres, siempre tratando de superar lo ya aprendido.
Afincado con mi familia en la ciudad de Río Segundo en la provincia de Córdoba. En ese momento estaba cumpliendo tareas de mecánico electricista de automóviles, en el taller de un amigo mío, el amigo Pesando, este buen hombre ha estado paseando con otra persona de nombre Martín en la Ciudad de La Rioja, en ese viaje de placer se encuentran con un locutor de radio de La Rioja, amigo de antes de Martín, el qué entre copa y copa después de un almuerzo les cuenta, que en el lugar llamado casa de Piedra o Río La Lista ubicado en el cordón del Famatina, para el costado que da a Vinchina, se habían encontrado pepitas de oro del tamaño de un garbanzo, esto unido a la realidad, que en la zona ha existido y existe el laboreo en minas de oro y que hay gente que todavía siguen lavando oro, del otro lado de los cerros, o sea del lado del pueblo de Famatina y quien lo decía era el Sr. Gachón locutor de radio, de la ciudad de La Rioja, muy conocido de Martín, compañero de Pesando, se dio por verdadero y cundió el entusiasmo, Gachón los entusiasmo dé tal forma, que armaron un plan de viaje al Famatina.
En todo este desarrollo de cosas estaba la facilidad de llegar al Famatina a través de los llanos, o sea por Vinchina que está casi al pie de los cerros del Famatina, por que la hermana de Gachón vivía allí, en el mismo pueblo de Vinchina le decían La Abuela Gringa.
Es así, que cuando regresan de la Rioja, Pesando y Martín traen la novedad, en esa conversación hablan de la posibilidad de traer una buena cantidad de oro en pepitas, y a mí que me gustan todas, me aliste a la expedición con la idea de, cambiar la situación económica del presente, que no era de las mejores.
Posteriormente como habían quedado viene a nuestra ciudad el amigo Gachón como habían de preparar el viaje, hacía falta un vehículo de transporte, un automotor, para poder llevar las herramientas necesarias para la exploración, hablo con mi hermano que tenía una camioneta Ford modelo 66 a gasoil en buen estado, hay que recordar que nos separa una distancia de 900 kilómetros de ida y otros 900 de vuelta a donde nos encontrábamos, a mi hermano le gustó la partida y se anotó, el amigo Pesando que era quien había traído la inquietud no podía ir por que sus ocupaciones no se lo permitían, pero se ofreció para ayudar a paliar algunos de los gastos que se originaban por efecto del viaje, y de la estadía en el lugar, los que aproximadamente estaban calculados en veinticinco día contando con los ocupados en el trayecto, aun así yo vendo mi automóvil un Ramblar Amasador modelo 69. Con la idea de tener mas respaldo en efectivo, por que se veía que se ocasionaban mas gastos en la medida que se proyectaba el viaje.
El buen amigo Gachón, nos animaba con su permanente charla, que la tenía y era mucha, no hay que olvidar que él era locutor de radio, acostumbrado a la propaganda publicitaria, o sea que no le faltaban argumentos para poder demostrar las ventajas de dicho viaje.
Todos los integrantes estaban conformes, nos parecía que al regreso traeríamos una buena cantidad de oro que nos cambiara la vida.
En lo que respecta a mí, mis conocimientos sobre el laboreo del metal precioso era nulo, ya que, yo el único oro que conocía era una alianza que compre cuando me case, que además estaba cortada por un alicate de esos que se usan para electricidad, para poder sacármelo del dedo.
Escuchaba que el oro de aluvión que cae por las laderas de los cerros ricos en ese metal, se recolecta con pailas de madera, que se las hace que oscilen en círculos, para que el metal de oro que es mas pesado quede al centro y la arena vuele con el agua, para mejor in formación uno de los metales más denso es el oro, un litro de oro pesa aproximadamente diecinueve kilogramos, de acuerdo a la ley en quilates. Pero todo este desarrollo de conocimientos, los puedo describir ahora.
Tal era la euforia nuestra, que no se escatimó ningún gasto, hay que llevar de todo lo que haga falta para el laboreo, en caso que encontremos lo que buscamos, a mí se me encomendó la parte metalúrgica, para nuestro entender Gachón era el explorador, el que conoce sobre los minerales, se adquiere nitrato de plata, como reactivo, ácido clorhídrico, sulfúrico, mercurio y otros elementos para esos menesteres.
Pero nadie sabe en realidad como es el oro nativo, si está mezclado aleado con otros metales, mejor dicho ninguno de nosotros sabe nada de nada referente a este que hacer.
Hoy lo puedo decir sin temor a equivocarme, porque gracias a estos viajes tuve que aprender, el tratamiento de los metales preciosos.
Creyendo tener todo listo para salir, es que Gachón regresa solo a La Rioja a preparar su auto un Ramblar Classic modelo 66, los que nos quedamos los Hermanos Figueroa Juan Carlos, Yo, y Luis Martín, nos uniríamos una semana después en su casa de La Rioja, para de allí partir hacia el Famatina.
Llegó el día fijado y salimos de nuestros domicilios con la camioneta de Juan Carlos, cargada con todos los menesteres cruzamos la provincia de Córdoba, pasando por Serrezuela, Castro Barros, Chamical y Patquía y de allí a la capital de La Rioja para unirnos con Gachón, que vivía en pleno centro de la ciudad.
Llegamos a la una de la madrugada, Gachón nos esperaba en compañía de su amigo el mecánico, que también se une a la expedición.
Un poco de café, y salimos, estaba amaneciendo cuando cruzamos el cordón del Velazco que rodea a La Rioja (capital), en el Río Paganzo nos detuvimos, llevábamos un mapa minero, en el que señalaba, lugares marcados donde habría habido minas, u oro diseminado en forma de aluvión.
Nosotros, todo hecho unos exploradores mineros, recorrimos una buena parte de las orillas, del río que baja del cerro Del Velazco, con las pailas para el lavado del oro, unas muy buenas lupas de aumento, y por supuesto los reactivos, y fui yo
El primero en descubrir el metal amarillo, pero era tan pequeño que solo con la lupa se podía ver, era como una fibra de oro, efectivamente había encontrado oro y le di las gracias a Dios por el encuentro.
Todos estaban alborozados, y esto dio lugar a que apuraran la marcha porque si aquí había una pizca de oro allá donde íbamos tenía que haber mucho más, así que seguimos camino cruzamos los llanos, el Talampaya, Villa Unión, Villa Castelli y por fin Vinchina.
Tres de la madrugada de un día 18 de Setiembre de 1982, se llega a Vinchina, allí teníamos que dejar los autos, porque más adelante camino a los cerros no hay caminos solo huellas.
La casa de la hermana de Gachón, la abuela Gringa como la llamaban, casa grande con galería, edificación de adobe, techo de cañas atadas con alambre, cal arriba paja con barro, piso de tierra, bastante fresca en verano, la cocina un buen fogón de piedra calzada con tierra y ceniza en la que ardían los leños, pero había que acostumbrarse al humo, porque se salía llorando de ardor en los ojos.
Muy buen recibimiento de Don Antonio Carrizo, esposo de La Gringa, conversador averiguaba todo, que misión era la que teníamos que cumplir, Ud. sabe pueblo chico, pero Gachón había prohibido hablar de la búsqueda de oro, adujo que íbamos a investigar sobre un asentamiento indígena, allí en Casa de Piedra, y que yo y mi hermano éramos empleados del gobierno.
Parece que le creyeron porque la conversación tomó otro giro.
Se comienza por averiguar quien podía hacer de guía, para escalar los cerros, no es por nada pero es fácil extraviarse, existen cientos de quebradas profundas, las que hay que ir sorteándolas, todo a lomo de caballos que están acostumbrados, a realizar estos trayectos.
Dimos con un guía experimentado Don Mauro Gaitán, conocedor de esos cerros, el tema era que tenía que indicarnos el lugar, instalados en el mismo regresar a Vinchina, para después de veinte días volver a buscarnos.
Y así fue tratamos con el lugareño, nos pusimos de acuerdo en el precio y al otro día saldríamos rumbo a los cerros.
Nos ocupamos de proveernos de comestibles, lo necesario para pasar veinte días en los cerros, llevábamos también medicamentos, y ese día partimos montados a caballo rumbo a los cerros. Hasta ese momento éramos como si fuéramos llevados de la mano sin saber el real destino.
Pude ver la amplitud del famoso Río Hermoso, para esa época del año sin agua, varios kilómetros de arenales que era el lecho del Río, muy peligroso cuando crecía, había que salir con tiempo de los arenales. Posiblemente embelesados pensando que se nos iba a cambiar la vida, veinticinco kilómetros recorridos a caballo, contando que no es una línea recta, que hay que subir y bajar quebradas, total que al fin llegamos al lugar, al caer la tarde, entre medio de dos luces como se dice.
El lugar mejor no podía ser bueno y confortable, estaba ubicado en una meseta, un claro con una docena de árboles, álamos de aproximadamente treinta metros de altura algunos más, todos juntos apenas los separaban unos de otro cinco o seis metros, al centro como un calvero, en forma de triángulo, se encuentran tres casas circulares bastante amplias construidas de piedra todas acomodadas prolijamente entre sí techos cónicos de troncos y ramas muy antigua la construcción.
Por lo pronto había que armar las carpas que llevábamos para pasar la noche, era todo una odisea, lo primero que preguntamos era si había agua allí arriba, los guías que en realidad fueron dos, conocían bien el lugar, dijeron que si que ha veces corría un hilo de agua de desembocaba en un hoyo.
Mucho no nos preocupó pues disponíamos de agua que habíamos llevado de Vinchina. De lo contrario teníamos que traerla en balde, del río que corre al costado del campamento cuesta abajo unos veinte metros
Esa noche descansamos, el viaje nos había molido los huesos y las carnes, mas que nada la cabalgata, y la poca costumbre.
Nos acostamos a dormir, pensando que al otro día nos encargaríamos del agua. Así fue nos levantamos temprano, nos armamos de palas herramientas que llevábamos y nos dedicamos a limpiar la zanja por la que debería correr el agua.
Se veía que era una zanja poco profunda, sobre la roca viva, en zigzag que buscaba el desnivel, esta zanja tenía un largo de dos kilómetros, tomaba agua del río arriba que bajaba de las proximidades del cerro El Nevado, hasta allí no era novedad alguna, una toma de agua con un menor desnivel que el que tiene el río.
La zanja estaba limpia en todo su trayecto pero no tomaba agua, pensamos que el río pudo haber bajado, le construimos un dique, pero el agua no corrió, no insistimos porque pensamos que era inútil insistir y lo dejamos, teníamos mucho que hacer, los guías regresaron a Vinchina, nosotros nos dedicamos a acomodar y proyectar las exploraciones, nos adentramos río arriba, revisando toda olla natural sacando muestras rascando piedras en busca del metal precioso pero nada.
Entonces empecé a darme cuenta que no teníamos la más mínima idea de lo que era una exploración de minerales y menos de metales preciosos. Mi razonamiento tranquilo, mis ideas limpias sin ambiciones desmedidas, comencé por dedicarme a disfrutar del lugar, me trepaba a lo alto de los cerros desde allí le gritaba a Dios, con todas mis fuerzas, me sentí inmensamente feliz, ya no me importaba el oro mejor dicho rogaba que no encontráramos nada, y porqué, porque el estado de los integrantes no era el mejor, creo que si se hubiera encontrado el metal, la fiebre del oro nos hubiera hecho matarnos entre nosotros.
Cinco noches después de llegar, me encontraba en mi carpa leyendo un libro, pensando en un sin número de cosas que hacen al estado anímico de las personas, era una noche tranquila, se escuchaba el ruido del ramaje de los álamos en las alturas, me pareció escuchar un murmullo, un sonido como de agua corriendo, preste atención y el sonido se hizo más audible, tome la linterna y fui a ver sí era agua corriendo, el hoyo donde se debía juntar el agua que corría por la zanja, tenía agua, mas tranquilo me fui a dormir, por ahora teníamos agua allí arriba.
En primer momento pensé que el río había tomado mas agua y por eso llegaba el agua a nuestro campamento.
Pero al otro día me di cuenta de algo extraño, que me lleno de intriga, fui al río y note que tenía la misma cantidad de agua, o sea que no había subido su nivel.
Porque entonces allí corría el agua por la zanja, cuesta arriba, y digo cuesta arriba porque antes, nosotros echábamos agua con un balde y el agua se volvía para el río. Cinco días con cinco noches el agua corrió por la zanja llenando el hoyo, para después esparcirse por las terrazas, las que antiguamente se debieron usar para sembradíos.
Nos divertíamos haciendo correr y cambiando el curso del agua por nuevas zanjas.
Una muy buena pregunta, que misterio o que fuerza, física hace que el lugar cambie de nivel, buen tema para su estudio, pensamos que era la luna, la fuerza de la marea alta o baja, pero no coincidía, con los ciclos de cinco días, para nosotros es, misterios y preguntas sin repuesta por ahora.
Algo de lo que pude ver también. Que si me hubieran contado que podemos ver desde arriba el viento no lo hubiera creído, ver el viento Zonda desde arriba nosotros, donde estábamos parado sobre el cerro, se veía la capa marrón cubriendo el espacio entre Vinchina y nosotros, bien sobre el valle del Río Hermoso, parece que el Sonda que viene del Pacífico cruza la Cordillera y se desplaza por este lado de Norte a Sur.
Fueron pasando los días, en una de las salidas el hermano mío Juan Carlos, que en compañía con el mecánico trajeron unas piedras que tenían al parecer vestigios de oro, y digo que tenían oro porque los trate con mercurio y dio positivo trate de fundir los metales contenido, en una fragua, con carbón de piedra que había llevado, sin conseguir absolutamente nada, esas piedras fueron levantadas de las cercanías de la mina abandonada La Mejicana, o sea que eran desperdicios, así fueron pasando los días, ya faltaban tres días para que regresaran los guías, se nos han terminado casi todas las mercaderías, esperábamos con ansias la llegada de los guías que tenían que traer provisiones, que ya estaban encargadas con anterioridad, estábamos todos descansando era media tarde, por que ya no se salía a realizar exploraciones, vemos, atrás de una pirca asomado a un muchacho observándonos, nos pusimos tensos no lo conocíamos, entró a donde estabamos y se presento, era Antonio González del puesto de Segovia, que distaba a unos cuantos kilómetros, nos había oteado desde el lugar donde cuida sus Cabras, por el humo del fuego que nosotros encendíamos, él sabe que en las casas de Piedra no habita nadie.
Tras las presentaciones le indagamos si tiene cabras, nos contesta que sí, le contamos que estabamos sin comida, y si nos podía vender una, dijo que si y se fue a buscarla.
Antes que fuera totalmente de noche, estuvo de vuelta con una cabrillona faenada y limpia. A todo el grupo se les fue la pesadumbre, con un buen asado de cabra y buen vino que todavía nos quedaba un poco, porque éramos de poco tomar. Pero falta algo por contar, parece que Gachón y el mecánico son espiritistas, así que esa noche después que se fue Manuel González, quien me deja la forma de comunicarnos con él, se arma la sesión, yo no sabía que pensar, invocaban al cacique que hubo estado en ese lugar, Sir Pituca, y algunos otros nombres que hoy no recuerdo, y ellos los veían y hablaban con ellos les preguntaban donde estaban los tesoros que ellos escondieron, para que no los encontraran los conquistadores.
Entonces parece que los espíritus les contestaban que estaba vedado, que eran secretos, y allí quedó, se termino la sesión.
Dos días mas disfruté del paisaje, de esa admirable soledad, casi cerca de Dios, pero mis compañeros no compartían estos sabores, ellos masticaban el desaliento y el fracaso de volver con las manos vacías, después de haber pronosticado que volverían con una fortuna en oro, yo me sentía satisfecho y deseaba volver a esos cerros, pero en compañía de otra persona que pueda apreciar esa grandeza, mi hijo.
Volvieron los guías y partimos de regreso a Vinchina, es en esta parte donde me doy cuenta de la sagacidad de Gachón, no haber dicho nada del oro que se iba a buscar, si trajeron algunas piedras, para adornar el jardín de su casa y muestras en tubos de vidrio (probetas), también yo, traje alguna bolsa con material que parecía rico en oro, que solo podía servir para estudio. Comimos un asado con los Carrizo, despedimos a los guías y retornamos a Córdoba y de allí a Río Segundo de donde partimos a la fantástica expedición.
Personalmente yo, tenía la idea de volver al Famatina, no a buscar oro si recrear el espíritu cargarlo de energía, compartirlo con alguien sepa valorarlo, invitar a mi hijo que me acompañe a ese lugar tan fantástico.
Segundo Viaje al Famatina Resumen
Después de ese viaje a los cerros del Famatina, calmado el espíritu, pero con la intriga de porque no se pudo encontrar ni un gramo de metal. La primera repuesta que se me ocurría, que la culpa era la falta de conocimientos sobre la materia. Hasta allí yo pensaba y me hacia este razonamiento, gran cantidad de oro no debe haber, de ser así estarían una gran cantidad de buscadores, escarbando las piedras del Famatina de este lado, pero por otra parte. Se me ocurría, que pudiera ser no rentable para una Empresa Minera, pero sí para un solitario buscador de oro.
Compre libros sobre minería, tratamientos metalúrgicos de metales preciosos, y me dedique a estudiar el tema.
No me fue fácil llegar a conclusiones precisas sobre el tratamiento del metal. Nadie sabía darme explicaciones ni joyeros, ni vendedores de metales a los que yo les pregunte. Lo único que logre saber era que se fundía con un soplete a nafta y que se le agregaba bórax. Perseveré en el estudio y por fin logre descubrir las diferentes fases de la disolución del oro en los diferentes líquidos (ácidos). La cianuración, la electrólisis. Me ayuda en este que hacer, mis conocimientos en tratamientos galvánicos, Física y Química.
Preparo el segundo viaje al Famatina pero no al mismo lugar, ahora iría al puesto de Segovia, donde se encuentra Manuel González. El joven que nos visito en Casa de Piedra, en el Río La Lista, en nuestro primer viaje al Famatina. Y por lógica iría acompañado de mi hijo, Marcelo, vuelvo aclarar se trataba solo de un viaje. Necesitaba estar con mi hijo allá en los cerros cerca de Dios. Como suelen decir cargar las pilas, llenar el espíritu de nuevas energías. De paso, practico un poco la actividad de explorador. Preparamos, lo indispensable en elementos para ese que hacer, porque además, nos transportaríamos en colectivo, desde Río Segundo a Córdoba Terminal y saldríamos para La Rioja, en Patquía, allí transbordamos a Vinchina.
Preparado todo no con pocas dificultades, salimos camino a Vinchina, el tiempo ocupado por el trayecto del colectivo lo pasamos cómodo, pero como suele pasar con un viaje largo se termina cansado.
Llegamos a Vinchina a la casa de los Carrizo, donde fuimos bien recibidos por la familia, que ya me conocían del otro viaje anterior, las presentaciones de rigor y de nuevo a campear el guía que nos acompañara ahora al puesto de Segovia. El guía, Gaitán, que fue en el viaje anterior, el no podía ir por estar enyesado, pero como ya nos conocían se ofreció su hijo para acompañarnos. No hace falta explicar nuevamente el trajín, entre preparar la salida con todos los bártulos rumbo a la quebrada de Segovia, a todo esto yo no me había comunicado con Manuel para informarle de nuestra llegada, así que caeríamos de sorpresa a su lugar.
Era el mes de Marzo, para esa época del año todavía hace calor en esos lugares. Así que ese día salimos temprano, de mañana montados a caballo con el hijo de Gaitán, Marcelo y Yo. El trayecto lo hicimos en menos tiempo que el anterior, estuvimos en el Puesto de Segovia, pasado el medio día a media tarde. Pero allí no había nadie, Manuel González no estaba en el lugar, pero no nos hicimos mucho problema, porque él tenía que volver. Los corrales de las cabras estaban vacíos, de seguro que andaba por los cerros cuidándolas, así fue, antes de caer la noche llegaron las cabras y ovejas que eran bastantes arriadas por Manuel.
Nosotros, yo y mi hijo ya nos habíamos ubicado, la carpa ya estaba armada, cerca de las casas de piedra que eran parecidas a las construidas en el Río La Lista.
Manuel ya sabía de nuestra llegada, lo que no sabía, quienes eran los visitantes, pero nos había visto de lo alto del cerro donde lleva las cabras a pastar.
Muy buen recibimiento de Manuel, que no esperaba tal visita, a pesar que yo le dije que le escribiría, cuando decidiera viajar al puesto.
Se hizo de noche, estábamos bastante cansados, así que después de tomar unos mates, nos acostamos a dormir en nuestra carpa.
En ese lugar como en otros, solitarios, solo el sonido del viento, o las tormentas eléctricas que allí son bastantes frecuentes. Sin ruidos de automóviles, ni sonidos de audio que rompe los tímpanos, que en las ciudades son tan frecuentes
Pasamos esa noche prácticamente, como si no hubiera existido, el descanso nos vino de maravilla. Despertamos era de mañana el sol radiante, invitaba a salir de exploración, Manuel está ocupado, cuereando dos cabras muertas colgadas de la rama de un árbol. Nos dice Manuel, esta es obra del león, anoche se metió en el corral de las cabras, alcanzó a manotear tres animales, y las tuve que matar, estaban golpeadas.
Yo pensaba para mis adentro, que el León había estado allí muy cerca nuestro, digan lo que quiera yo le tengo temor.
Pero Manuel está preparado para esa noche con la carabina a repetición. El dice que el León va a volver porque no se llevó ninguna presa, además está cebado.
Allá está en esa quebrada desde allí nos observa, pero esta noche le voy a hacer la guardia, dice Manuel.
Esa noche no dormimos, toda la noche en vigilia, pero es como dice Manuel el felino tiene su vista muy desarrollada. El está observando todos nuestros movimientos, yo ya casi estaba dormido, Manuel bajo unos cueros que tenía como cama, colocados en el patio por así llamarlo. Le comento, que ésta gente de esa zona duerme en invierno y verano, llueva o no, a la intemperie. De repente el movimiento de la majada espantada que se arrincona en el corral, el felino se estaba aproximando. Salta Manuel del camastro con la carabina montada y sale en dirección del corral, Manuel casi comparándolo con lo salvaje ve cosas que nosotros no las podemos ver a simple vista.
Nosotros también salimos con armas, un revolver y una carabina, pero era como si no tuviéramos. No se veían ni las manos.
El felino al escuchar todo ese movimiento, se escapó y se fue a su guarida en los cerros y no volvió durante el tiempo que nosotros estuvimos.
Ese día disfrutamos de un buen asado de majada, un poco la ayuda del León y a la bondad de Manuel, no sé baya a creer que la carne se puede perder, ellos tienen un sistema para conservarla.
Ese día, antes del medio día llegaron al puesto de Segovia, la madre y el padre de Manuel montados en dos mulas. Periódicamente se llegaban para alcanzarle comestibles, que traían de Vinchina. Permanecían un par de días en el puesto y regresaban. En ese tiempo que estuvo la mamá, ordeñaba las cabras y con la leche hacía quesos, que los colgaba de la cumbrera en el interior de la casa. Descubrí que los alimentos puestos en un zarzo, justo debajo de la cumbrera, en un día de bastante calor se encontraban frescos, Allí se guardaban los quesos y la carne envuelta en un repasador de tela blanca.
Esa misma tarde, del día que llegaron los padres al puesto, el padre de Manuel se volvió para Vinchina.
Nosotros aprovechamos para salir y explorar, adentrándonos por las quebradas que sirven de lecho al Río Segovia. Que en realidad es un arroyo, producto de los deshielos de los montes del Famatina. Lo que hacíamos en realidad era un paseo de esparcimiento, juntando toda piedra que nos parecía rara, tomar mucho aire puro, y descansar espiritualmente.
Encontramos una cascada de agua cristalina, que invitaba a entrar y refrescarse. Entonces Marcelo se mete bajo del agua, para qué, comenzó a tiritar de frío, el agua estaba totalmente fría, es agua de deshielo.
Otro día nos dedicamos a fabricar un horno para fundir. Cavamos un pequeño túnel con un agujero en la punta, donde preparamos para poner el crisol, este elemento lo habíamos llevado de Río Segundo. Junto con una pequeña fragua, amontonamos bastante excremento de cabras para utilizarlo como combustible. Que allí había bastante, deben saber que este elemento tiene un alto poder calórico, casi como el carbón de piedra. Fabricamos una pira con el excremento en forma de cono, pusimos el crisol con los minerales dentro del mismo y le iniciamos el fuego, siempre ayudándole con el soplador de la fragua.
Pero para estos menesteres hace falta tener medidores de temperatura y no los teníamos. Así que le dimos fuego hasta que creímos que podría haber fundido algo.
Dejamos enfriar todo, para luego sacarlo, baya que si estaba fundido se ha fundido todo dije. Había todo tipo de colores en lo calcinado, algo parecido al vidrio con aditivos de vidrios de colores. Llegué a la conclusión que las temperaturas que se habían desarrollado eran superiores a las de las de fundir cualquier tipo de metal, solo con excremento de las cabras. Es allí que me doy cuenta de como hicieron los indígenas para realizar las cochuras para las piezas de alfarería.
No pudimos hacer mas experiencias, el crisol se fundió junto con los metales de los que se hizo una sola pieza. Que la trajimos como una muestra de nuestra estada en esos cerros.
Los días corrieron despacio pero con muchos hechos que nos dieron un buen aprendizaje de lo natural de esas alturas.
Llegó la fecha que regresa el hijo de Mauro Gaitán el guía que nos condujo al Famatina. La verdad que se nos hacía difícil dejar ese lugar, es como un imán espiritual que atrae, allí parece que no hay nada, pero en realidad esta todo.
Llegó el guía y después de las despedidas afectuosas de Manuel y de su madre que como buena anfitriona se quedó, has que nosotros regresáramos a Vinchina, emprendimos el regreso. El trayecto de regreso fue sin novedad, fue un día espléndido eso sí bastante tierra suelta pues el día anterior había corrido el Zonda.
Nuevamente en Vinchina, donde pasamos el día en compañía de la familia Carrizo. El colectivo que cubría
Vinchina con Patquía, pasaba al otro día las ocho de la mañana, es así que ese día lo aprovechamos para conocer algunos de los familiares de los Carrizo que viven en el lugar. Les digo que la calle única de Vinchina, tiene aproximadamente cinco kilómetros de largo.
Vinchina es un pueblo bastante tranquilo y pintoresco, su gente tiene con los forasteros muy buena atención, como la tienen casi toda la gente de nuestro norte Argentino.
Día siguiente tomamos el colectivo rumbo a Patquía, para de allí, transbordar en otro a Córdoba y Río Segundo.
Regresábamos de ese segundo viaje, mi hijo y yo, con el corazón lleno de alegría, por haber podido realizar este viaje en mutua compañía, con mi hijo.
Traíamos el mejor oro del mundo, nuestra amistad.
Así termina la narración de los viajes al cordón montañoso del Famatina.
Después de este viaje,
Llega el momento en que, mi hija decide casarse, así lo hiso y a su tiempo, tuvo una niña, nuestra primera nieta, después otra nena, las dos crecen junto a nosotros, sus abuelos.
Tiempo después, contrae matrimonio el hijo, de ese matrimonio, nacen tres mujeres y un varón, que también crecen muy cerca de sus abuelos.
Creí Yo, que mi misión estaba llegando a su fin, había concretado mi primer sueño, ver crecer a mis hijos formar sus hogares con sus familias. Mis pensamientos vuelan, debo hacer más cosas, no me puedo quedar estancado. En ese divagar estudio el cielo, siempre me sedujo la astronomía, me pasaba horas observando el firmamento, de estos actos tengo una historia que quiero contarles, comienza así:
La historia que se narra, es una historia real, de un hombre, un ser que acostumbra estar horas, y horas sentado en su hamaca. Contemplando y observando la bóveda celeste, con su miríada de estrellas. Mientras piensa en la posibilidad que existan seres inteligentes en otros mundos, de otros universos. Siempre observando el paso de los aerolitos por nuestra atmósfera, las que parecen estrellas voladoras.
Entonces su mente se transporta y vuela junto a ellas, su espíritu se siente libre de todas las angustias.
Permanentemente soñando conocer, en conocer él Mas allá. Transportarse al Nirvana, tener sabiduría.
De la mano del Creador Ser uno con el Universo.
Su espíritu tranquilo, pero cansada su vista, esa noche va, y se acuesta.
Siempre pensando, antes de dormirse, se encomienda al Creador de todas las cosas, es así que se duerme y sueña. Un sueño tan real que cuando se despierta, toma un papel y lápiz para transcribir el sueño que Había tenido, así comienza esta historia.
El Autor
VIAJERA ESTELAR Resumen
Capitulo l
Siempre me sedujo la Astronomía y la investigación. Todo lo que tenga conexión con viajes espaciales y lecturas fantásticas, de vida extra terrestre, todo esto me transporta. Mi mente convierte lo increíble en creíble, por esto le dedico horas nocturnas. Ya tranquilo lejos del bullicio de los niños, que a esa hora ya están durmiendo, aprovecho para estudiar el cielo. Divagar sobre las posibilidades de conocer más sobre el cosmos. Posiblemente porque existen los comentarios de la existencia de platos voladores. Es frecuente que aparezcan fábulas de encuentros de personas con los extra terrestres.
No es que yo lo ponga en duda. A veces envidio la situación de aquellos que aseguran haberse encontrado en esas situaciones. Creo que es un premio Divino al que no todos pueden acceder. Todo lo que tenga que ver, con lo de la visión de cosas no identificadas. Que no pasan a menudo, por lo que no son, a las ves creíbles por lo insólito, o porque escapan a nuestras reglas sistemáticas.
El común de la gente piensa y ejecuta lo que es más rápido y práctico, que no se interponga con lo cotidiano. Las obligaciones comunes como ser la comida, la escolaridad, la salud, el esparcimiento, por eso no trata de incursionar mas allá de estos parámetros. Mejor dicho todo esto lo absorbe, no tiene tiempo para buscar otras metas.
Pero la mente del ser siempre trata de ir mas allá de lo que el común de la gente piensa y ejecuta. Por eso cuando aparece alguien narrando episodios relacionados con seres de otros mundos, se lo toma como no ciertos, o de charlatanería. Esto pasa por que faltan conocimientos referentes a lo síquico, poca gente sabe lo que es capaz de hacer o realizar la mente humana.
Todo lo expresado sirve para que Ud. amigo lector se instale en su cómoda butaca y espiritualmente disfrute de esta narración.
Que comienza así:
Esa noche mientras estaba Yo en el parque, sentado en mi hamaca. En estado contemplativo, fija la mirada a esa bóveda oscura con su miríada de estrellas rutilantes. Esperando ver pasar algún satélite de los nuestros, que casi a todos les conozco su recorrido y dirección.
Como les pasa a casi todos los que observan el cielo, en busca de algo nuevo que se mueva, es que siempre sé esta atento.
Desde muy pequeño traté de observar el cielo a través de telescopio fabricando en mi casa por mí. Como es lógico mucho más de lo que se ve a simple vista no se podía ver por ser de poco aumento los cristales.
Nuestra vía Láctea tan inmensa y fantástica, la cruz del Sur, sirio, Canopus, y todas las rutilantes estrellas de primera magnitud. Cuando se miran en forma permanente se las ve titilar da la impresión que se mueven, pero esa noche lo que veía era una lista luminosa como un cometa. Lo que comencé por ver, me pareció que se movía muy lentamente, del sur bien abajo, corriendo al centro, para luego tomar la dirección al Norte. Me quedo mirando más detenidamente, ese movimiento por largo tiempo. Sí, vi que se movía casi en mi dirección, eran puntos luminosos de diversos colores, como mariposas, o como si fuera un enjambre de millones de estrellas pequeñas.
Ese cometa o grupo de pequeñas estrellas de puntos luminosos se desplaza a gran velocidad. Me doy cuenta que son muy pequeñas y de que están muy cerca de donde yo estoy, que van a pasar por sobre de mí en los próximos instantes.
Y así fue, pasan sobre mí, que asombrado las miro pasar. Ya casi lo habían hecho cuando vi que una de esas pequeñas y brillantes luces, se desvía del grupo tomando la dirección a donde estaba yo. Mientras que el resto del grupo a gran velocidad sigue su rumbo. Ésta al desviarse del grupo también a gran velocidad se dirigió en dirección a una de mis ventanas.
Pensé que chocaba contra el cristal, pero para mi sorpresa pasó por el cristal como lo hace la luz, dio unas cuantas volteretas y por último se posó sobre un escaparate del Salón. Había pasado por el cristal dejando una estela luminosa fosforescente por su paso.
Un hecho fuera de lo normal, insólito que pone en vilo al Ser, que en ese momento le causa temor lo desconocido, el espíritu atiesa el cuerpo. El pensamiento cruza los umbrales de lo desconocido para entrar en otras dimensiones con senderos a veces luminosos, otras oscuros. Pero eso tiene que ver con el valor de cada uno, no se trata de ser valiente o cobarde, es así que me dirijo al salón.
Allí estaba eso que había entrado por el vidrio de la ventana. Era un pequeño cuerpo informe, compuesto por millones de puntos luminosos. Brillaban de forma Intermitente, que también se movían en forma permanente, mas bien se parece a una langosta.
Al acercarme a ella para ver, de que se trataba sentí algo extraño en mí, tuve cierto temor a eso desconocido. Era como si ella me hablara, me pedía ayuda, me hablaba con la mente en conexión telepática. Dijo que no le tuviera temor, que solo necesitaba una gota del líquido vital del que estaba conformado mi cuerpo o sea una gota de mi sangre. Que de lo contrario ella moriría antes de darme la información que traía de su Universo, de donde provenía su historia y la de todos sus habitantes.
Estaba delante de algo tan insólito, que paralizado mi cuerpo se negaba a realizar movimiento alguno sentí dentro de mí una tremenda desazón. Miedo o más bien, apuro por ayudar, eso que sentimos los humanos por más malos que seamos, tratamos de ayudar en momentos más difíciles aún a costa de nuestras vidas. No dudé un instante le daría mi sangre si era necesario, pero Ella interrumpió mis pensamientos diciendo solo una gota.
Busqué un alfiler, pinche uno de mis dedos extraje una gota de mi sangre, no tenía noción de lo que hacía, tampoco me importaba solo quería salvarla de la muerte. Según dijo ella, que eso le sucedería.
Deposité la gota de sangre al lado de esa cosa luminosa que titilaba como si se quisiera apagar. Que me hablaba como un ser superior inteligente. Que con su brillo iluminaba el salón con luz tenue multicolor.
Totalmente hipnotizado, creo que estaba paralizado mi cuerpo pero no mi mente.
Me indicó de no usar la luz, porque todo lo que compone nuestro sistema eléctrico, estaba anulado por su campo eléctrico estático. Que neutraliza todos los campos dinámicos. Indicó me retirara a mis aposentos, que descansara que ella me llamaría y así lo hice. Fui a mi dormitorio me recosté creo que me quedé profundamente dormido, o en estado inconsciente. Pareció que soñaba o eran mensajes telepáticos. Vi en ese sueño como ella con un hilo luminoso hacia correr la sangre que yo había depositado a su lado. Lo que yo creí ver no era una gota, eran millones de gotas pequeñas de forma de corazones que estaban en permanente movimiento. Ella los analizaba mientras los iba consumiendo.
No podía en ese momento determinar todo con detalles por mi estado soñoliento. No me hubiera aventurado a contar una historia si realmente no la hubiera visto.
Terminó de transferir la sangre, y con el último gen Ella brilló con gran intensidad, sé dirigió a mí y dijo:
VENGO DE UNA FORMACION ESTELAR QUE ESTA EN ÉL TERCER UNIVERSO A UN TRILLON DE AÑOS LUZ.
La mente humana reacciona cuando una expresión se sale de lo normal o sea que es increíble. Que no tiene medida, que no es realizable aparte que no esta acostumbrado a escuchar estas expresiones.
Por eso me preguntaba yo, como ella pudo recorrer esas distancias, pareció interceptar mi pensamiento.
Ella agregó te conduciré mentalmente al lugar de donde provengo. Podrás conocer los secretos de la Sabiduría Universal los que tanto anhelas conocer. Para que les transmitas a los de tu mundo y que ellos sirvan para la posteridad.
Ante estas situaciones mi mente se siente como si flotara. Las ideas en arremetida desesperada, buscan la verdadera ubicación. De no saber si estaré muerto o me estoy volviendo loco, no lo puedo comprender, es un torbellino mi mente.
No pude precisar lo que pasó, ni el tiempo transcurrido. Pero fue como si me tomaran con suavidad y me fuera elevando, pero con gran velocidad.
Sentí me desvanecía o como si estuviera volando me elevaba, subía y subía pero no me mareo ni siento vértigo me da la impresión que vuelo. Veo la tierra como se empequeñece, nunca pensé ver cosa tan hermosa. Mi tierra desde lejos suave color celeste sin ruidos que atormenten el alma realmente, calma total, libre de angustias
De la mano del Creador uno y todo con el Universo tal como lo había soñado. Mas allá estaba el sol, nuestro sol tan poderoso, con su energía y sus rayos ultra violetas, ahora se lo ve color marrón rojizo sin luz. La explicación es clara, estoy fuera de la atmósfera que es quien aumenta su luz y energía, como una gran lupa gigante.
Sigo viendo los planetas cada vez más pequeños, estamos por salir de nuestro sistema. Parece mentira para quienes conocemos las distancias que separan un planeta de otro,
Que por más que sean pequeñas comparándolas con las distancias ínter estelar, para los seres humanos son extensas.
Miro a mí alrededor, estoy deslumbrado y atónito por lo que veo, recién me doy cuenta que estoy solo. Viajo en una nave bastante cómoda con innumerables tableros electrónicos totalmente desconocido para mí. Innumerables pantallas con efectos que marcan la posición de la nave en el cosmos. Una pantalla bastante grande negra, como si fuera de televisión o de computadora que era donde se veía el camino que seguía la nave.
Lo que no pude ver es quien comandaba la nave no había absolutamente nadie a la vista.
Deslumbrado ante belleza tecnológica, esto no me deja pensar con claridad
Da impresión que estoy volando a gran velocidad, por la forma que se achica a la vista la dimensión planetaria.
Salimos del sistema solar, nos internamos en los sistemas de Alpha, después Sirio, Betelgeuse, Antares, Canopus, para después poder admirar la estrella gigante del Cochero
La Vía Láctea ya está lejos, entramos en una zona totalmente oscura, cambian de color las bombillas que iluminan la sala de la nave como si faltara energía eléctrica.
Aparece en mi memoria, un sin numero de antecedentes leídos en libros, por ejemplo un carro de fuego llevó a Elías no se sabe si retorno a la tierra.
Es posible que Ella note mi preocupación pues dice a través de la conexión telepática, estamos entrando en la zona que separa un universo de otro, lo que le llaman la zona negra o pozos negros.
Yo sé que aquí en la tierra no se conoce a ciencia cierta lo de los pozos o embudos negros, que se engullen estrellas y sistemas pero solo son teorías, cálculos matemáticos sobre la masa, expansión del universo.
No sé precisamente el tiempo que duró cruzar esa zona, lo cierto que fue bastante, de pronto otra vez la claridad, se había restablecido la energía dentro de la nave.
Todo sigue igual, excepto las pantallas que marcan el estado y posición de la nave con respecto a su itinerario.
Silencio total sigue viajando, tres túneles negros cruzó.
Con sus respectivos cambios en aceleración y cambios en la iluminación como si se quedara sin baterías
Hasta que de pronto al entrar en otro Universo vi la gran Estrella, Gigante
Ardiendo todo, a su alrededor se rompía todo en pedazo emitiendo lenguas de fuego, envolventes a estrellas y todo planeta que se hallaba en ese sistema, nada quedaba ya.
Los planetas muertos, entre ellos estaban el planeta que Ella hubo habitado, de, él que tubo que escapar.
Nada en él existe, solo es un pedazo de roca ennegrecida desbastada por el fuego.
En la pantalla negra aparece la superficie del planeta de Ella.
Lo que fue antes del cataclismo que acababa de sufrir, era bastante parecido a nuestra Tierra. Presenta una superficie oscura como de granito con pirámides de cristal como las rocas de cuarzo. Con bastante altura como si fueran edificios de 50 pisos. Picos montañosos con gran vegetación boscosa, lo que no se ve son ciudades o por lo menos no a esa altura.
Cambia de color la pantalla que era negra hasta ese momento, para comenzar como si fuera un vídeo. Campos con maquinaria trabajando, fabricas grandes edificios con sus calles. Caminos, canales aparentemente de riego también diques conteniendo agua, lo que no vi, océanos o sea, grandes extensiones de agua como tiene la tierra.
Sorprendido en primer momento, por la aparición de poblaciones parece una ciudad como Londres o
Buenos Ares pero al observar, lo que parecía eran sus habitantes me doy cuenta de la diferencia, tienen la forma de langostas gigantes que caminan con las patas traseras,
Ellos ejecutan todo tipo de actividad. Ella trata de mostrar el contenido de la información sobre la vida de ese planeta ya muerto pero que existe en la memoria de Ella
Pero la información dejada por Ella ya estaba impresa en mi memoria inteligente. Ella explicó como allí estaban las etapas de culturas por las que habían pasado. Como hicieron para purificar y unificar las
Razas, el desarrollo tecnológico llevado a la perfección. La fabricación de alimentos para todos los habitantes sin distinción de clase ni raza.-
Explicó sé terminaron las especies productoras de alimentos animal. Nos dimos cuenta que se podía producir alimentos más nutritivos y ligeros, para nuestra conservación física. No produciendo basuras que entorpecen los ciclos ecológicos. Nos dimos cuenta que no necesitábamos matar animales para subsistir, ellos se matan entre sí para alimentarse. Pero ellos no son seres inteligentes, solo las bestias se matan.
La pantalla muestra el Planeta varios milenios antes de la llegada de nosotros, animales como los
Dinosaurios de ustedes que quedaron sepultados por el Diluvio Universal de asteroides
Ellos eran los dueños del planeta antes de nuestra llegada. El planeta se hizo chico, demasiado habitantes inteligentes demasiado animales, muchos de ellos habían cumplido el ciclo natural. Seres inútiles consumiendo energía en forma de alimentos, sin equilibrio ni patrones, había que determinar cual y cuantos eran los útiles, necesarios para el equilibrio vegetal. Controlar todo lo que tiene que ver con él Sistema Ambiental, los océanos se agotaron y hubo producir el agua
Los sistemas orgánicos muertos, no sepultados colocados en separadores moleculares, sin cementerios.-
Aparece en nuestro mundo la tecnología la base científica, con la que se logran desarrollar elementos nuevos de comunicaciones. Tratamos de comunicarnos con nuestros Hermanos del cosmos construimos nuevos sistemas piramidales, como puedes observar los picos de cristal de roca. Base de conexión interestelar, en unión con los corredores de comunicación. De los sistemas cuánticos Inter Galácticos utilizando la luz negra para superar las distancias dentro de los túneles o pozos negros.-
La tecnología trae aparejado un cambio en las costumbres de nuestra civilización. Que se descarrila de sus buenas costumbres, nuestro mundo se corrompe. Se pierde lo espiritual, lo sano, lo justo, con todo tipo de abusos.
El Profeta anuncia que un castigo grande caerá sobre nuestra civilización, si no cambia de actitud. Todos hacen oídos sordos a este pregón, una y otras vez es anunciada la colisión meteórica.
Habían pasado milenios antes de poder lograr una estable y buena convivencia. Aprendimos porque entendimos que lo material no se puede conservar indefinidamente, solamente lo Espiritual, olvidando que existía un creador de todas las cosas, que imparte y decide, estábamos presos. Obsesionados con los nuevos adelantos tecnológicos, las comodidades, aprendimos que debíamos ser justo por sobre todas las cosas.
Todos juntos fabricando los elementos que nos permitieran salir a tiempo de la anunciada catástrofe, ocasionada por la colisión meteórica.-
Sabiendo que no todos podían emigrar, muchos renunciaron de voluntad propia, dejando su lugar a otro. Con la esperanza que su mensaje llegara a otras civilizaciones nuevas. Lo nuestro era un accidente cósmico, una colisión, un movimiento en él ordenador del equilibrio universal.-
Llegó el momento ansiado, SALIR usando toda la energía disponible.
De cualquier manera los que quedaban ya estaban condenados a desaparecer la brindaron a los viajeros que salieron en cuatro direcciones diferentes.-
Los de nuestro grupo, cruzamos los túneles que nos separaban de un Universo a otro aprovechando toda la energía cuántica que disponíamos. Tenía una dirección determinada había captado una emisión telepática que venia desde un sistema de la Vía Láctea.-
Todo estaba en su memoria, que ahora ella lo había impreso es mi memoria, lo estoy mirando como en una película a través de mi mente me veo como en un espejo. Esa imagen me muestra a mí, en estado de contemplación, pidiendo conexión con cualquier punto del Cosmos. Ya estábamos unidos por un hilo sutil, uno de ansiedad el otro de desesperación.-
Su batería se agota a cada instante, tiene que llegar a la Tierra para poder plasmar los datos a la nueva máquina inteligente con la que Ella se ha comunicado. El
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